NOTICIAS

Proyecto CAPITEN
  • 16 Aug

Proyecto CAPITEN de AGAN+

 

El proyecto CAPITEN es un proyecto colaborativo europeo que engloba a 18 socios desde Escocia, Irlanda, Francia, Portugal y España. Está financiado por el programa de desarrollo regional del Área Atlántica Interreg, y su objetivo es promover el turismo náutico desde el prisma de la sostenibilidad y la creación de puestos de trabajo en los diferentes sectores que engloban la industria náutica.

 

En Galicia, AGAN+ es el socio encargado de liderar este proyecto, así como los otros proyectos del Arco Atlántico, el ECODESTIN y el SANA.

 

XOUVA recibe el apoyo de AGAN+ por su vocación para aportar al turismo náutico una plataforma sostenible y accesible, innovadora y diferenciadora.

 

El proyecto CAPITEN presenta tres líneas de actuación diferenciadas:

 

-       El diseño de nuevos productos de ocio y turismo náutico, innovadores y diferenciadores

 

-       Promover la navegación costera

 

-       Potenciar la innovación tecnológica en la industria náutica

 

 

 

El desarrollo de nuevos productos náuticos está encaminado a la creación de nuevas ofertas mejor adaptadas a las exigencias del turista y, por tanto, capaces de atraer a un nuevo público. Para esto es necesario crear productos innovadores, que ofrezcan una experiencia diferenciadora y más completa.

 

La navegación en el Arco Atlántico busca la diferenciación desarrollando una náutica con un valor añadido basado en el patrimonio natural y cultural de los pueblos costeros y sus ríos. Esta línea del proyecto CAPITEN está liderada por AGAN+, quien ya puso en marcha en 2017 los Cruceros Costeros en las Rías Baixas. El concepto se basa en la creación de rutas en las que, por un lado, se disfruta del mar y de la navegación. Por otro lado, las distintas paradas enriquecen la experiencia al permitir acercarse a la historia y a la cultura de los pueblos visitados, a la realización de otras actividades náutico-marineras (como pueda ser realizar una ruta en kayak o visitar una fábrica de conservas de mejillón).

 

Se genera riqueza local gracias a la aportación de visitantes,  y también se ponen en valor una serie de pueblos, de zonas, de gentes y de paisajes, junto con su patrimonio cultural (como por ejemplo la Ruta Xacobea) y su patrimonio social, económico y cultural, como el cultivo de mejillón en las bateas.

 

 

Por último, la innovación en la industria náutica debe estar orientada hacia el cuidado y el respeto al medio ambiente, y se fundamenta en las tres etapas de un barco: el diseño, la construcción y la decostrucción.

 

Por el momento, se están realizando avances importantes en el área del diseño, no solo con la irrupción de los motores eléctricos, si no también con la optimización de los barcos y yates para conseguir una reducción del consumo de combustible a la hora de navegar. Desde hace tiempo numerosos estudios de diseño y astilleros están realizando un esfuerzo considerable en este aspecto.

 

Pero más allá de la concepción y la optimización del barco, tanto los materiales de construcción como los procesos de fabricación distan mucho de ser “verdes”. Uno de los principales problemas de esta industria es el uso extensivo de resinas. Y aunque existen en el mercado resinas más ecológicas, su uso es testimonial y no se cuenta con datos suficientes sobre su comportamiento estructural a largo plazo.

 

El otro problema principal al que nos enfrentamos en esta industria aparece cada vez que una embarcación termina su vida útil. Los materiales con que se construyen los barcos son extremadamente duraderos y, de momento, no se ha buscado una forma de reciclarlos o de reutilizarlos. Los barcos de materiales compuestos se empezaron a construir hace más de medio siglo, y aunque el barco quede fuera de servicio, el material no se degrada ni se descompone. El auge y la popularización de la náutica desde los años 90 ha disparado la construcción de embarcaciones, por lo que dentro de unos 40 o 50 años nos encontraremos con una ingente cantidad de barcos fuera de servicio y sin ninguna alternativa viable y sostenible para ellos. Por tanto, es urgente empezar a buscar soluciones tecnológicas para la deconstrucción de estas embarcaciones.